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Ignacia Biskupovic: “El enfoque regenerativo ofrece una visión más amplia de lo que entendemos por sostenibilidad”

Hablamos con Ignacia Biskupovic, encargada del programa de Culturas Regenerativas del Centro Interactivo de los Conocimientos, el cual busca fortalecer la relación con la ciudadanía, en particular con la comunidad cercana al museo, a través de diferentes acciones basadas en las estrategias que surgen desde la ciencia, la tecnología y la innovación en combinación con el arte, la cultura y el medio ambiente.

 

Durante el año 2022, la Fundación Tiempos Nuevos, que administra el Centro Interactivo de los Conocimientos (que reúne al MIM, el Museo Interactivo de la Astronomía, el Bosque Adriana Hoffmann, entre otros espacios), comenzó una colaboración con la Fundación Siemens Stiftung, cuyo objetivo principal es empoderar a las personas para abordar activamente los desafíos sociales contemporáneos a través del diseño y la implementación de proyectos locales e internacionales.

De esta alianza nació el Programa de Culturas Regenerativas que tiene como eje central tres líneas de acción que contribuirán no solo ecológicamente, sino también sociopolítica, cultural y económicamente a la configuración de ecosistemas saludables situados en el territorio que rodea el Centro Interactivo de los Conocimientos y que en línea con sus objetivos, entre los que se encuentra fortalecer la relación con los ciudadanos a través de diferentes acciones, manteniendo un compromiso con la comunidad y el trabajo local.

Por lo anterior, el Centro Interactivo de los Conocimientos busca reafirmar sus valores en torno a la relación con su entorno y territorio, asumir y desarrollar estrategias que utilicen la ciencia, la tecnología y la innovación en combinación con el arte, la cultura, la ciudadanía, el medio ambiente.

Todo esto está contemplado en el Programa de Culturas Regenerativas y quien está a cargo de su implementación es Ignacia Biskupovic, educadora y gestora cultural. Ha participado en iniciativas que vinculan las artes y las pedagogías críticas en la educación artística no formal, con un enfoque transgeneracional que incluye el trabajo tanto con niños, niñas y jóvenes, como también con personas mayores y personas privadas de libertad. Su investigación, tanto teórica como práctica, explora la mediación cultural orientada al desarrollo comunitario. Fue encargada del Programa de Vinculación con el territorio y coordinadora del Área Programas Públicos en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende y docente del curso Comunidades y prácticas artísticas en la Universidad Alberto Hurtado.

 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Culturas Regenerativas?

Culturas Regenerativas es un concepto relativamente nuevo para algo que no es nuevo, ya que es una forma básica de vida en el planeta. Lo regenerativo comprende la vida como un proceso en el que las personas y la naturaleza forman parte de un mismo sistema profundamente relacionado entre sí. Según el biólogo y educador Daniel Wahl, durante gran parte de nuestra historia hemos vivido dentro de biorregiones, donde la actividad humana resguardó la diversidad de estos ecosistemas e incluso fomentó su abundancia. Sólo en los últimos 5 a 8 mil años se ha producido un cambio en esta relación, que inició con la agricultura basada en el arado y se ha profundizado con los procesos de industrialización masiva, entre otras cosas. Esto ha significado un riesgo para la capacidad regenerativa de los ecosistemas, desencadenando las crisis socioambientales que conocemos, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la inequidad en el acceso a ciudades y medioambientes sanos.

Las Culturas Regenerativas son aquellas prácticas que exploran la relación entre las personas y la naturaleza con el propósito de sostener la vida en todas sus expresiones, humanas y no humanas. Muchas de estas prácticas conectan disciplinas vinculadas a las ciencias, el arte, la economía y la tecnología, pero también se relacionan con diversos saberes populares, como las huertas familiares, las ollas comunes y las cooperativas, que son formas de organización resilientes desarrolladas por las comunidades.

  

En base a tu experiencia, ¿qué se debe tener en cuenta para generar ecosistemas saludables? ¿Cómo se pueden construir relaciones sostenibles entre las comunidades y todo lo que existe en los territorios en los que habitan?

Las prácticas regenerativas pueden variar según la realidad socioambiental de cada lugar, ya que están situadas en la particularidad de los territorios y las comunidades. Sin embargo, considero que hay dos características propias de los ecosistemas saludables. La primera es la capacidad de reparación, o sea, de revertir daños que afectan a la vida y al entorno. La segunda característica es la resiliencia, que busca que los ecosistemas no sólo se reparen, si no que se adapten positivamente a situaciones cambiantes. Resulta difícil pensar en la posibilidad de restaurar el ecosistema a un estado anterior a la intervención humana, ya que las personas también somos parte de una naturaleza que se encuentra siempre en constante transformación. Un ecosistema regenerativo implica sobreponerse a eventos adversos, como desastres naturales o crisis socioeconómicas, pero también aprender de esas experiencias y rediseñar las acciones humanas que producen un impacto negativo sobre el entorno hacia un impacto sanador.

Para generar estas condiciones es importante trabajar de manera asociativa entre los actores involucrados, no sólo desde las comunidades, sino que también sumar al sector político, productivo, económico, científico y creativo a nivel local. De esta manera considero que se puede pensar iniciativas que sean pertinentes con las dinámicas ecosociales específicas de un lugar. Es importante mantener una actitud de escucha que no busca establecer jerarquías entre los distintos saberes y experiencias, sino que está enfocada en construir un vínculo que permita aunar y orientar estas perspectivas hacia el buen vivir.

 

 ¿Por qué es importante que el MIM y otros museos implementen medidas con un enfoque en las culturas regenerativas?

Considero que la implementación de este enfoque es importante porque está relacionada con una pregunta que muchos trabajadores y trabajadoras de museos se han hecho hace bastante tiempo, y que tiene que ver con el sentido de lo que hacemos. Por ejemplo, en la declaración de la Mesa de Santiago en 1972, convocada por la UNESCO y el ICOM, se definieron los museos como instituciones al servicio de la sociedad, comprometidas con su desarrollo y bienestar. A, en 2023, educadores y educadoras de museos latinoamericanos reunidos a través del CECA LAC, manifestaron que los museos promueven la sostenibilidad social a través de la participación de las comunidades en el codiseño de actividades y procesos, entre otras cosas. De esta forma, el enfoque regenerativo ofrece una visión más amplia de lo que entendemos por sostenibilidad, ya que no es posible separar a las comunidades de los territorios y su realidad socioecológica.

Por otro lado, parte de la comunidad científica se pregunta cuál es el propósito de los avances científicos y tecnológicos si es que éstos no contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas. El MIM y el Centro Interactivo de los Conocimientos son terreno fértil para atender a esta pregunta, ya que el vínculo entre las artes, las ciencias y las comunidades puede servir de sustrato para explorar prácticas regenerativas que involucren a distintos sectores. Por ejemplo, el crítico de arte brasileño Frederico Morais, a propósito de la serie de acciones de arte llamada Domingos da Criação, “en el hacer creador todos se confunden”. Me gusta mucho esa cita, porque no apela a una confusión paralizante, si no que habla de una confusión creadora que permite experimentar y repensar las formas que tenemos para relacionarnos entre nosotros y con el entorno.

  

¿De qué manera se ha implementado este programa hasta ahora?

Este programa es nuevo, de manera que hemos estado avanzando en la conceptualización y planificación del programa. Además, trabajamos en colaboración con la Fundación Siemens, con quienes definimos las tres líneas principales de trabajo para este 2024. La primera, Regeneración Territorial, busca reconocer en términos socioecológicos el lugar donde se emplaza el Centro Interactivo de los Conocimientos, con el propósito de buscar alianzas y sincronías a nivel local, sumando vecinos, vecinas, organizaciones sociales, comunidades escolares, investigadores y artistas. En segundo lugar, estamos trabajando en una línea formativa en torno al diseño e implementación de prácticas regenerativas. Se trata de talleres basados en el desarrollo de proyectos relacionados a las tecnologías aplicadas, la regeneración urbana y la soberanía alimentaria. Por último, el programa contempla una Curaduría Regenerativa, como un espacio para compartir todo este proceso de investigación-acción a través de una exposición en el MIM.

 

 ¿Cuáles son los planes a futuro o las siguientes acciones que se tomarán?

Estamos trabajando en la creación de un mapa socioecológico del territorio en el que se inserta el Centro Interactivo de los Conocimientos. En esta cartografía participarán vecinos, vecinas, instituciones, investigadores y organizaciones sociales de la comuna y de otros sectores aledaños, con el objetivo de representar y entender las dinámicas sociales, culturales y ambientales del territorio como un sistema integrado. Este mapeo nos permitirá entrar en contacto con actores clave de distintos ámbitos -público, común y privado- con quienes evaluaremos la posibilidad de armar una mesa de trabajo en torno a prácticas regenerativas.  Por otro lado, esta cartografía busca registrar iniciativas anteriores realizadas en el territorio por el equipo de trabajadores y trabajadoras, para continuar proyectos como la Memoria Territorial de La Granja o la Cooperativa de Carpinteros.

Este mapa nos permitirá cotejar también la pertinencia de los talleres formativos abiertos a la comunidad, ya que la idea es que estos proyectos surjan de problemas concretos identificados en el proceso de mapeo. En paralelo estamos desarrollando un mapa en torno al concepto de regeneración que, si bien puede ser nuevo para muchas personas, también apela a múltiples disciplinas, así como a saberes populares e indígenas. Consideramos que estas cartografías pueden ser un punto de partida para dar a conocer el programa, pero también para abrir las posibilidades de lo que se puede llegar a hacer colectivamente.

Por último, este año también esperamos trabajar con artistas en residencias de creación colectiva abiertas a la comunidad. Sabemos que las prácticas regenerativas no sólo tienen que ver con el desarrollo de nuevas tecnologías, sino que también de otras maneras de vincularnos con nuestro entorno natural y social. En ese sentido, las artes abren posibilidades gracias a la capacidad de experimentar e investigar a través del juego y de la creación.