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Studio Ghibli: explorando el equilibrio entre la tecnología y la naturaleza
Por Ana María Muñoz

Hoy jueves 11 de enero Studio Ghibli vuelve a los cines de todo el mundo con su nuevo estreno “El Niño y la Garza”. Desde el Centro Interactivo de los Conocimientos te invitamos a prepararte para verla leyendo esta nota que explora los matices de su trayectoria y sus conexiones con la naturaleza, la tecnología y la ciencia, temáticas que forman parte de los mundos maravillosos que su director, Hayao Miyazaki, ha puesto en la pantalla.

Jeves 11 de enro de 2024.- Cuando fundó Studio Ghibli, el 15 de junio de 1985, Hayao Miyazaki ya llevaba 25 años en la industria de la animación japonesa. Trabajó en la dirección y producción de distintas series, mangas y películas de animación. Junto a Takahata Isao, otro director con quien llevaba diez años trabajando, y Suzuki Toshio, como productor, decidieron comenzar un sueño que hasta hoy sigue creciendo.

En “El mundo Invisible de Hayao Miyazaki”, un libro escrito por Laura Montero Plata en el año 2013, ella explica que la palabra ghibli en el idioma italiano se usa para nombrar al “viento caliente que viene del Sahara” y, además, se le llamó así a un modelo de avión italiano usado durante la Segunda Guerra Mundial, el Caproni Ca.309 Ghibli.

En el mismo libro se explica que Miyazaki buscaba que Studio Ghibli fuera la “casa que soplaría vientos nuevos a través de la industria de la animación”. Con este fin en mente, este estudio ha conseguido construir una trayectoria innegable.

“Toda la gente que Miyazaki conoció cuando trabajó en Toei Animation, toda esa experiencia, todas esas amistades, todos esos contactos se los trajo consigo a Ghibli y esa calidad se nota en todas las películas que hizo antes del 2000 y esa trayectoria ha sido marcada e impresionante”, declara Miguel Vergara, profesor de la Universidad de Chile experto en Anime y Manga. Además, añade que “no ha existido ninguna película de Miyazaki que haya sido poco rentable y la película que se estrena esta semana no fue excepción”.

El “El Niño y la Garza” (2023) o “Kimitachi wa Dō Ikiru ka” (¿Como vives?), su nombre original en japonés, es el nuevo título que se agrega a la larga lista de películas en las que Miyazaki ha trabajado. El académico de la Universidad de Chile y crítico de cine Ernesto Garrat, quien tuvo la oportunidad de ver el filme en Toronto, considera que esta película “retoma la propia visión que ha tenido Miyazaki como autor y motor principal del estudio actualmente, el niño es él y a pesar del viaje, del cambio y de todo lo que ocurre, trata de conservar su inocencia y que no se pierda”.

 

Ernesto Garrat, académico de la Universidad de Chile y crítico de cine.

Pese a los constantes rumores y comentarios que anuncian el retiro del director, esta nueva producción llega a los cines de todo el mundo como un recordatorio del estilo de vida que Miyazaki decidió tomar desde que entró a la industria de la animación: dedicarse a la creación. “Para él dejar de crear es como dejar de vivir entonces él nunca va a dejar de hacer películas. Mientras esté vivo y tenga energía va a seguir creando”, asegura Miguel Vergara.

“Cuando tu te acercas un poco más a su vida, te das cuenta de que él viene de una corriente especial de creación, no tanto como trabajador sino que más cercano a un artesano”, agrega. Esto se ve aún más enfatizado en la técnica de animación cuadro a cuadro que se usa en este estudio que, pese al predominio de tecnologías más recientes en el resto de la industria, se ha mantenido tradicional. “Él vuelve de su anunciado retiro a hacer un punto: lo que hacemos los humanos es arte y lo deja súper en claro”, coincide Ernesto Garrat.

A la fecha, cuentan con un total de 22 películas que destacan por la forma en que representan encantadoras historias a través de animaciones dibujadas a mano, con un alto nivel de detalle. No sólo han alcanzado el éxito comercial sino que, además, han logrado posicionarse como referentes en la historia de la animación con premiadas películas como “El viaje de Chihiro” (2001) y “Mi vecino Totoro” (1988), atravesando las barreras internacionales.

Aunque cada una de ellas es un mundo y un relato distinto, lo que todas tienen en común es tratar temáticas relacionadas a la preocupación por la guerra, las injusticias sociales y/o medioambientales y la protección a las infancias, en distintas formas. Estos temas aparecen representados en los subtonos de los conflictos principales, las y los protagonistas que suelen ser niños y niñas de distintas edades y en los elementos fantásticos y mágicos que forman parte de sus mundos.

Además, Miyazaki es conocido por mostrar constantemente la relación de la humanidad con la naturaleza y la tecnología. Algunas personas califican estas películas como parte de la ciencia ficción, entendiendo este género como relatos especulativos en torno al impacto de la tecnología y la ciencia en la vida del ser humano.

Desde su aparición, el cine de ciencia ficción género ha significado una fuente de cuestionamiento y reflexión en torno a los límites y las posibilidades de la ciencia y los inventos tecnológicos pero que depende del imaginario actual de cada sociedad y sus predicciones sobre lo que ocurrirá en el futuro. No obstante, a diferencia de filmes que comúnmente reconocemos dentro de esta categoría, en Studio Ghibli las consecuencias de la ciencia sobre la vida humana se muestran a través de distintos pasados posibles y no en el futuro.

A diferencia de estos análisis, Miguel Vergara afirma que clasificar las películas de Studio Ghibli sólamente en la ciencia ficción deja afuera toda la fantasía y la magia que está presente en ellas y, por esto, considera que se acercan más a “una especie de realismo mágico japonés”.Similarmente, Ernesto Garrat afirma que ambos géneros, la ciencia ficción y la fantasía, sostienen todas las historias de este estudio.

Lo que no se puede negar es que en cada una de ellas el rol protagónico, además del personaje principal de cada historia, lo tiene la naturaleza.

 

Co-existir en armonía

 

Película "Nausicaä del Valle del Viento" (1982)

Las películas de Hayao Miyazaki entrelazan intrincadamente temas de naturaleza y tecnología, explorando el delicado equilibrio entre estos dos elementos.

Con largas secuencias donde solo vemos los paisajes, tomas en las que se destacan detalles de la vegetación y hasta de la fauna presente en estos espacios, Miyazaki y todo su equipo nos muestran una naturaleza armoniosa, en constante cambio y viva, que a veces es oscura y misteriosa y otras veces es luminosa y cálida.

Miyazaki a menudo retrata la naturaleza como una fuerza que hay que respetar y con la que se debe coexistir, enfatizando la interconexión de todos los seres vivos. En “Mi Vecino Totoro”, por ejemplo, los espíritus del bosque encarnan la relación simbiótica entre los humanos y la naturaleza, una relación de compañía mutua que puede darse en momentos difíciles y que nos ayuda a apreciar la belleza y la tranquilidad de la vida cotidiana.

Por otro lado, la tecnología y la ciencia en sus relatos se muestran como herramientas que forman parte de la esencia de los seres humanos y sus formas de vida. En consecuencia, pueden enriquecer o tensionar este equilibrio con la naturaleza, pero no se opone a ella ni existe como algo completamente ajeno.

“Para nosotros como occidentales la naturaleza y el humano son elementos no solamente separados sino contrapuestos y supeditados. Seguimos siendo parte de la herencia filosófica cultural que piensa que la naturaleza existe para que el hombre la explote”, reflexiona Miguel Vergara. Para él, Studio Ghibli está más influenciado con culturas e ideologías que establecen la posibilidad de una coexistencia “pero no viendo a la naturaleza por sobre el humano, el humano es parte de la naturaleza, no son dos elementos contrapuestos, son el mismo. Entonces la tecnología y la humanidad no son opuestos a la naturaleza necesariamente”.

En Studio Ghibli, la finalidad siempre es usar el aprendizaje como motor que propicia o da inicio a las reflexiones sobre la responsabilidad humana en los distintos conflictos sociales y ambientales. En obras como “La princesa Mononoke” (1997), la disputa entre el progreso industrial y la naturaleza refleja la preocupación de Miyazaki por la sostenibilidad ambiental y la hostilidad que a veces se genera de este encuentro, en especial cuando cada fuerza involucrada intenta proteger sus intereses a toda costa.

Según Ernesto Garrat en esta película “se puede ver ese choque brutal entre el avance de la tecnología y el deseo humano de arrasar con la naturaleza para producir un supuesto progreso tecnológico versus Mononoke que defiende el Reino Mágico y el reino de lo vegetal y esa es una variable que está en casi todo el cine de Miyazaki”.

Si bien a veces se describe la tecnología como una fuerza disruptiva, Miyazaki no la condena rotundamente. En cambio, fomenta una visión más matizada. En “Nausicaä del Valle del Viento” (1984), la protagonista busca comprender tanto las consecuencias ecológicas de la tecnología como su potencial de transformación positiva. “Ocurre en un mundo post apocalíptico donde esta niña trata de defender la fauna y flora de ese lugar que parece un fin del mundo pero en realidad es otro mundo”, reflexiona Ernesto Garrat.

De acuerdo a Miguel Vergara el uso de tecnologías alternativas avanzadas en esta película “refleja una fuerte claridad tecnológica respecto de qué nos falta, qué nos sustenta y de dónde venimos” con personajes que no son científicos que viven las consecuencias de inventos que se escapan de lo común. En los universos del Studio Ghibli, la tecnología se muestra en la cotidianeidad del uso que le dan sus personajes, en las técnicas que usan para sobrevivir y sostener sus culturas, tradiciones y costumbres.

Incluso con los problemas a los que sus personajes se enfrentan, ninguno de ellos resulta antagónico o malvado. La profundidad con la que se abordan sus disputas, mostrando de cerca cada aspecto, genera una empatía que ayuda a los espectadores a entender que no existen buenos ni malos pero que todos tenemos la capacidad de decidir qué camino tomar y responsabilizarnos por las consecuencias de estas elecciones. “Existe valor en aproximarse a otras personas e intentar ver la realidad desde sus puntos de vista”, concluye Miguel Vergara.

Con todo esto, Hayao Miyazaki ha logrado hacer de Studio Ghibli un espacio de creación que inspira a personas de todas las edades y lugares del mundo y toma partido en la generación de contenidos que aportan a imaginar mundos nuevos, armoniosos y fantásticos.

 

Hayao Miyazaki,  director, animador, ilustrador, mangaka, productor, y junto con Isao Takahata, fundador de Studio Ghibli