





La artista Natalia Alarcón desarrolló durante cuatro meses una residencia artística, dando vida a una experiencia colectiva que hoy puede visitarse en la Sala del Asombro.
¿Qué color tiene un museo? ¿Cómo se siente la ciencia? ¿Qué forma tiene el conocimiento? Estas son algunas de las preguntas que durante los últimos meses se hicieron a visitantes del Museo Interactivo Mirador (mim) como parte de Museo Editable, una residencia artística desarrollada por la artista Natalia Alarcón junto al equipo de Educación del museo.
Desde marzo, la propuesta exploró metodologías artísticas, editoriales y comunitarias a través de distintas actividades con visitantes. Durante cuatro meses, palabras, dibujos, gestos, ideas y respuestas fueron recopilados como materia prima para construir una experiencia que hoy se despliega en la Sala del Asombro.
El resultado es un gran dispositivo compuesto por enormes lienzos impresos que reúnen parte de estos materiales y que proponen una nueva manera de relacionarse con el museo. Más que observar una exposición, la invitación es a recorrerla con los sentidos del cuerpo, detenerse, descubrir conexiones y dejarse llevar por las preguntas que aparecen a lo largo del espacio.
En este ejercicio, el museo deja de entenderse únicamente como un lugar que contiene objetos, experiencias o conocimientos, y comienza a pensarse como un gran texto: uno que puede editarse, recorrerse, sentirse y escucharse.
“Museo Editable propone ablandar el museo, abrirlo a otras formas de encuentro y permitir que aparezcan nuevas maneras de habitarlo. Es un espacio que se va descubriendo y develando a medida que lo recorremos”, explica Natalia Alarcón.
La experiencia es, además, el resultado de un trabajo colectivo. Las respuestas de quienes participaron durante estos meses no funcionan solamente como registros de una actividad, sino que se convierten en parte constitutiva de la obra. Cada palabra, dibujo o gesto recogido contribuye a construir este gran texto colectivo.
De esta manera, Museo Editable no busca presentar un resultado cerrado. Por el contrario, propone una experiencia abierta, en permanente activación, donde las voces de quienes visitan el museo continúan encontrándose y generando nuevas lecturas.
La propuesta entiende la edición comunitaria como una práctica artística capaz de reunir múltiples miradas, construir relaciones sensibles y ensayar otras formas de leer, percibir y encontrarse en un espacio común.
Así, la Sala del Asombro se transforma en un lugar para preguntarse no solo qué es un museo, sino también cómo podemos leerlo, sentirlo y transformarlo juntos.
Museo Editable puede visitarse actualmente en la Sala del Asombro del mim, como parte de la programación del museo y la experiencia se complementa mediante un taller sensorial preparado por la Escuela de Mediación de la dirección de Educación.